Mi enfoque
Mi trabajo se basa en un enfoque sistémico-relacional, que entiende el malestar psicológico no como algo individual o aislado, sino como parte de las relaciones, experiencias y contextos en los que cada persona se desarrolla.
Desde esta mirada, lo que nos ocurre cobra sentido al ser comprendido en relación con otros: nuestras historias, vínculos significativos y las dinámicas en las que participamos. Por eso, más que centrarnos únicamente en los síntomas, el proceso terapéutico busca ampliar la comprensión sobre lo que está ocurriendo y cómo se ha ido configurando en el tiempo.
La terapia se plantea como un espacio de conversación y reflexión compartida, donde, a través de un acompañamiento cercano y respetuoso, se van construyendo nuevas formas de mirar las situaciones y de relacionarse con ellas.
No se trata de encontrar respuestas rápidas ni soluciones únicas, sino de abrir preguntas, generar movimiento y favorecer cambios que sean coherentes con la historia y las necesidades de cada persona, pareja o familia.
En este sentido, el proceso terapéutico es un camino que se construye en conjunto, donde el vínculo y la confianza son elementos fundamentales para que puedan surgir nuevas posibilidades.